El pomodoro
Tomate italiano seleccionado. Procesado en el obrador: pelado, despepitado y cocinado a fuego lento únicamente con sal marina. Sin azúcar añadido, sin conservantes, sin concentrados.
Italia · Procesado en obrador
Masa de fermentación lenta, ingredientes reales y horneada a la perfección en horno de leña.
Ver menúPizza artesanal hecha con ingredientes seleccionados y masa madurada por días. Ultracongelada para preservar cada matiz del horno. Una experiencia gourmet, en tu casa, en minutos.
Mi nombre es Juan Paolone. Soy el fundador de PICACCIA.
Llegué a la pizza por el camino largo. La gastronomía me acompañó desde siempre, primero como pasión doméstica y después como oficio. Cociné para familia, para amigos, para sobremesas que se extendían hasta tarde. Con el tiempo entendí que lo que más me importaba no era el plato en sí, sino el momento que se construía alrededor — una mesa servida con cuidado, la conversación que aparece, la gente que vuelve.
PICACCIA nace de esa convicción. De la idea de que la pizza, hecha como debe hacerse, no es comida rápida ni es comida congelada. Es un oficio antiguo, paciente, que merece ser respetado.
Mi familia proviene de Abruzzo, en el centro de Italia. Pescara, sobre el Adriático, y los pueblos de montaña que se extienden hacia los Apeninos. Los Paolone llevamos generaciones en esa tierra.
Mis antepasados fueron contadini — agricultores en el sentido más auténtico del término. Trabajaron la tierra durante décadas: viñas, trigo, huerta y olivos. Producían su propio aceite, su propio vino, su propio pan. No por necesidad de subsistencia, sino por una idea muy precisa de lo que significaba comer bien.
Mi familia emigró a Argentina llevándose lo esencial: las recetas, los gestos heredados, y la convicción de que cocinar es un acto serio. No se trataba de complicar. Se trataba de hacer las cosas con el tiempo y los ingredientes que merecían.
Esa herencia es el punto de partida de PICACCIA.
Llegar a la receta de PICACCIA tomó años de trabajo.
Estudié las tradiciones pizzeras más importantes — la napolitana, la romana, la siciliana — y profundicé en cada una hasta entender qué hace que una masa funcione y qué la arruina. Leí tratados, analicé fermentaciones, ajusté hidrataciones, probé harinas, medí tiempos. Lo que parece simple desde afuera es, en realidad, una arquitectura de variables muy precisas.
Después vino la parte más larga: refinar mi propia receta hasta dejarla exactamente como la quería. Versión tras versión, durante años, ajustando cada detalle hasta no encontrar nada más que corregir.
Ofrezco únicamente lo que llevaría a mi propia mesa.
Si una pizza no la serviría a mi familia un domingo al mediodía, no la pongo en venta. Si un ingrediente no me convence, no entra al obrador. Es una regla simple, pero define todo lo demás: por qué selecciono cada proveedor personalmente, por qué privilegio la huerta sobre el distribuidor, por qué prefiero las marcas que reconozco y respeto.
No todo lo que uso es orgánico, pero todo lo que uso es excelente. Esa es la línea.
Cada componente seleccionado con un criterio único: que sea exactamente lo que usaría en mi propia cocina.
Tomate italiano seleccionado. Procesado en el obrador: pelado, despepitado y cocinado a fuego lento únicamente con sal marina. Sin azúcar añadido, sin conservantes, sin concentrados.
Italia · Procesado en obradorMozzarella Vidal. Una de las mejores mozzarellas argentinas: textura justa, sabor limpio, fundido parejo. La diferencia respecto a una mozzarella industrial común se percibe en la primera mordida.
Argentina · Mozzarella VidalMolino Campodónico. Una de las harinas más respetadas del país para pizza y panificación. La estructura del cornicione PICACCIA — alto, aireado y crocante — depende directamente de esta elección.
Argentina · Molino CampodónicoAlbahaca y orégano de huerta propia. Cultivo, cuido y cosecho cada planta personalmente. Cortadas el mismo día de la elaboración. Es uno de los detalles que más me importa: una hierba comprada nunca tiene la frescura de una hierba recién cortada.
Huerta propia · Corte diarioAceite de oliva extra virgen italiano. El que usaría en mi propia cocina.
Italia · Extra virgenCuatro variedades. Una sola masa madre de fermentación lenta. Ingredientes seleccionados, sin atajos.
Pomodoro italiano, mozzarella Vidal, albahaca fresca de huerta, orégano, oliva extra virgen y aceitunas.
Mozzarella Vidal, cebolla, orégano de huerta, oliva y aceitunas negras.
Pomodoro italiano, mozzarella Vidal, pepperoni y parmesano.
Mozzarella Vidal, queso azul, queso ahumado, parmesano, oliva y aceitunas negras.
Lo que nos diferencia de la pizza congelada que ya conocés. El tiempo, el origen, el frío, el horno.
Masa madurada en fermentación lenta. La textura y el sabor que sólo los días saben dar.
Ingredientes seleccionados de proveedores reconocidos. Hierbas de huerta propia.
Ultracongelación rápida que preserva intacto el sabor y la textura artesanal.
Directo del freezer al horno. Lista en ocho a diez minutos, sin descongelar.
Tres momentos. El secreto, como en todo, está en el precalentado.
Sacá la pizza del freezer en el mismo momento en que encendés el horno. No hace falta descongelarla — así es PICACCIA.
Ese pequeño detalle hace toda la diferencia. El horno bien caliente es el secreto de una masa perfectamente crocante.
En ocho minutos exactos, sale del horno. Compartila mientras está caliente.
PICACCIA no se propone llegar a todos. Está pensada para quienes valoran lo que distingue a un producto bien hecho.
Para quienes, después de una semana larga, buscan una cena que se sienta como un gesto.
Para quienes reciben gente en casa y entienden que lo que se sirve también comunica algo.
Para quienes saben que el tiempo y los ingredientes correctos no son un detalle, sino la receta entera.
Hacemos envíos a domicilio y contamos con puntos de retiro. Coordinamos todo por WhatsApp.
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